Argentina duplica feminicidios vinculados y endurece el drama de la violencia

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EFE| Cristina Terceiro | Buenos Aires, 26 mar 2016

La notoria visibilidad que ha logrado la violencia de género en Argentina saca a la luz la faz más dura de esta lacra, que ya no acaba solo con la vida de una mujer cada 30 horas, sino que ha duplicado los asesinatos en el círculo íntimo de la víctima. Son los llamados feminicidios vinculados.

Esta figura cobró fuerza después de dos escalofriantes sucesos vividos recientemente en el país austral: la bautizada como “Masacre de Hurlingham”, donde un hombre asesinó a su expareja y otros cinco integrantes de la familia; y otro caso en el que el acosador de una adolescente la disparó mientras paseaba con amigas, terminando con la vida de dos de ellas.

La organización civil Casa del Encuentro monitorea desde 2008 el número de víctimas de la violencia de género en Argentina y desde 2009 las víctimas colaterales del machismo, que han aumentado en los últimos años hasta los 387 casos.

“Desde el año 2008 al año 2016 inclusive, 140 mujeres y 247 varones adultos fueron asesinados por feminicidios vinculados”, explicó a Efe la presidenta de la Casa del Encuentro, Ada Rico.

Un índice “alto” que deja claro cómo, en su afán por “dañar” y “controlar” a una mujer que considera de su propiedad, el agresor acaba por igual con la vida de hombres y mujeres de su red de contactos.

Entre las razones para llevar a cabo un feminicidio vinculado, la ONG hace referencia a aquellas personas del entorno de la víctima que quedan en la línea de fuego del agresor o intentan impedir el asesinato, pero también apuntan a causar en la mujer un mal irreparable para seguir ejerciendo el control sobre ella a través de la culpa.

Estos crímenes tienen por único objeto lastimar a la mujer y desde la Casa del Encuentro trabajan para lograr que la víctima se fortalezca y comprenda que no es culpable de nada.

“La mente del agresor solo piensa en dañarla, dañarla y dañarla (a la víctima), y va a buscar infinidad de maneras de destruirla. Y no podemos dejar que lo logre, esa mujer se tiene que fortalecer y tiene que comprender que ella no es la culpable. Aquí el único culpable es el violento”, apostillan desde la organización.

Pero todavía queda mucho camino por recorrer en diferentes estamentos de la sociedad.

Por ejemplo, pese a que la figura del feminicidio vinculado se reconoce en Argentina desde 2009, esta categoría no llegó al código penal hasta 2012, y lo hizo además como “agravante”; es decir, que en muchas ocasiones queda invisibilizada la violencia de género.

“Es muy difícil conseguir que en los tribunales argentinos se perciban los delitos e instruyan la causa con la carátula de feminicidio agravado por violencia de género”, explicó a Efe la coordinadora del área jurídica de la Casa del Encuentro, Clari Santamarina.

La abogada entiende que es necesario mediatizar más la problemática para que cale en la gente y poco a poco pueda llegar también a los tribunales, pues por el momento obedece a un criterio individualista.

“Va a depender de que el fiscal que instruya la causa tenga una perspectiva de género y comprenda que estos ataques están todos orientados a un mismo objetivo que es el de dañar a la mujer y hacerla responsable, torturarla”, agregó Santamarina, pues existe la ley pero falta aplicarla.

Por otra parte, los profesionales quieren sacar del ámbito privado la violencia de género, “un problema público” que involucra a una parte importante de la población.

En este sentido, la psicóloga Florencia Vavassori explicó a Efe la importancia de denunciar cualquier episodio violento para ponerlo en conocimiento del órgano competente y poder afrontar un drama que sitúa a Argentina en el ‘top’ cinco de latinoamérica, por detrás de países como México y Costa Rica.

Vavassori sostiene además que la violencia machista tiene como “denominador común” el miedo de las víctimas, quienes -con una autoestima minada por el agresor- pierden la objetividad y empiezan a “creer el discurso” del violento y “culpabilizarse” de la situación, uno de los motivos principales por los que permanecen en ese círculo abusivo.

La experta subraya que las estadísticas sobre reincidencia o los proyectos de modificación de la conducta de un agresor “nunca han tenido éxito”, pues en la mayoría de los casos su arrepentimiento radica únicamente en ser políticamente correcto.

Y agrega que no son enfermos, por lo que “patologizar una conducta violenta no tiene sentido”, ya que existen adictos, alcohólicos u otras personas realmente enfermas que no agreden.

Mientras tanto, con un 2017 recién iniciado, las expectativas no son mucho más esperanzadoras pues cada día la actualidad queda marcada por nuevos casos de feminicidios y feminicidios vinculados en Argentina y se calcula que ya suman unas 60 muertes en solo dos meses.


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