Antigourmet, el blog viral argentino que reivindica la gastronomía “honesta”

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EFE | Cris Terceiro | 14 ene 2017

En medio de la vorágine por transformar cualquier comida en “gourmet”, un grupo de argentinos reivindica la gastronomía “honesta” de los bodegones y cantinas porteñas en Antigourmet, un blog que surgió para reirse de sus “experiencias locas” y se hizo viral en solo 15 días.

Son “recomendadores de lugares honestos”. Así se definen Román, Juan Pablo, Facundo, Martín y Matías, los cinco ideólogos de este proyecto que nació hace cuatro años del “cansancio de la comida ‘gourmet'”.

Tras algunas malas experiencias, estos expertos catadores dieron un golpe sobre la mesa para “volver a las raíces” y ensalzar la tradición culinaria de bodegones, parrillas, cantinas, clubes, pizzerías y carritos ambulantes.

Todo, “en busca de buenos momentos para compartir entre amigos” en lugares que estén “más preocupados por la elaboración de sus platos que por su presentación”, explicó a Efe Matías Pierrad, escritor de las reseñas Antigourmet.

Habituados a salir cada miércoles del trabajo y, tras su religiosa pachanga de baloncesto, el equipo acude raudo a devorar la variada oferta gastronómica de Buenos Aires.

“Todo lo que sea comida tradicional de abuela, de olla, y que tenga una especie de cariño, de estar arraigado en el corazón de la persona, todo eso es para nosotros Antigourmet”, agregó Pierrad.

Es la filosofía que defiende “comidas sencillas y abundantes”, con ingredientes de buena calidad, a buen precio y sin nomenclaturas raras que hagan necesaria la ayuda del camarero para descifrar cada plato.

El mecanismo es sencillo: Tras probar un poco de todo, dejarse recomendar por el personal y conocer la historia del local, si les gustó el lugar, estampan su sello en la vidriera.

Un huevo frito convertido en estandarte de la comida casera que les “avala” como restaurante “Antigourmet”.

“Cualquier plato con un huevo frito mejora la puntuación”, agregó Pierrad entre risas al recordar que “mojar el pan en el huevo frito para un argentino tiene mil connotaciones de todo tipo” y al ver la propuesta de la diseñadora, lo tuvieron claro.

Luego, escriben la reseña en su página y agregan el local a su carta de sugerencias porteñas.

Si no les gusta, no se pronuncian para distanciarse de las críticas gastronómicas al uso y no perjudicar al local.

“Siempre tratamos de respetar el trabajo de la gente y atrás de cada lugar siempre hay familias”, aseguró Pierrad, consciente de que hoy la red tiene un altísimo alcance y un comentario negativo puede hacer mucho daño a un establecimiento.

La propuesta no da lugar a dietas, bromean sus creadores, quienes ya han logrado adaptar su cuerpo “a disfrutar de lo bueno de la gastronomía”, pues confiesan que ellos…”prueban, y prueban, y vuelven a probar”.

En este sentido, Antigourmet se erige como una experiencia familiar que se sale de los circuitos gastronómicos habituales para analizar desde una perspectiva peculiar la “interminable” y “maravillosa” oferta gastronómica porteña, pero agarrando la comida de costado y centrándose en el conjunto de la experiencia.

Actualmente llevan más de 220 reseñas y, por el momento, presumen de no tener comentarios negativos en la era del “tecleo” fácil.

Antigourmet es “un hobby” que ha superado todas sus espectativas y, aunque se gastan “un montón de guita (dinero) comiendo”, están orgullosos de haber logrado hacer viral un blog que engancha por igual a jóvenes y mayores.

Un proyecto “para toda la vida” -advierten- que les “llena el alma”, por lo que nunca se han planteado convertirlo en negocio y dejan que siga creciendo por si mismo.

Hoy cuentan incluso con un programa de radio que triunfa con sus comentarios “locos” y críticas humorísticas que con un lenguaje directo, claro y cercano al público ha logrado atrapar a más de 50.000 personas, que les siguen diariamente en las redes sociales.

De este modo, el proyecto se centra ahora en dar mayor protagonismo a sus seguidores, quienes pueden recomendar también sus restaurantes preferidos, pues son conscientes de que “lugares para comer hay millones en Argentina”.

Su intención es a corto plazo “viajar un poco” por el país y llevar el estilo “antigourmetero” a otras provincias argentinas e incluso al exterior del país.


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