“Karnyx”, el instrumento insignia de los sonidos olvidados

“Karnyx”, el instrumento insignia de los sonidos olvidados

EFE | Cristina Terceiro | Santiago de Compostela, 19 jul 2014

El “karnyx”, instrumento tan sencillo en su mecánica como versátil en sus posibilidades, es el “arma” de Abraham Cupeiro, un gallego que dice ser “muy promiscuo en la música” y que, en la Ciudad de la Cultura, ha hecho este fin de semana un repaso por los sonidos olvidados, que son de otra era.
Entre otros, aquellos que emanan del “karnyx’ o del “cornetto” renacentista, y todo ello enmarcado en una propuesta que nace de la gran relación de amistad existente entre el joven artista de Sarria (Lugo) y la otra pata de este proyecto, la Orquesta de Cámara Galega que dirige Rogelio Groba y de la que el propio Cupeiro formó parte.
E “karnyx” es el buque insignia de Abraham Cupeiro, un artista multidisciplinar que comenzó a hacer sus primeros pinitos en la música con tan solo diez años, hasta llegar a convertirse en una persona “promiscua” en lo musical, explica en una entrevista con Efe, tras una trayectoria que fluctúa entre la música étnica, la clásica e incluso el jazz.
Su curiosidad por los instrumentos históricos y un proyecto de fin de carrera fundamentado en la construcción de una trompeta con las técnicas empleadas en el siglo XVIII permitieron a este hombre aprender de “manera autodidacta” el arte de elaborar instrumentos de viento-metal.
Esta habilidad lo llevó a crear una reproducción en latón del “karnyx”, similar a la trompeta, propio de la Edad de Hierro céltica y un instrumento famoso por figurar en los escritos de Julio César durante la guerra de las Galias y en un sinfín de pasajes de las populares historias de Astérix y Obélix.
Este artilugio se utilizada en la antigüedad para “dar señales” durante la guerra, explica Cupeiro, y detalla: “Como una especie de walkie-talkie moderno” y del que hoy hay muy pocos ejemplares en el mundo.
De hecho, “solamente uno se conserva casi íntegro, tras ser hallado en Francia en 2004”.
Con un sonido penetrante, a primera vista sorprende su espectacular diseño, de casi dos metros y compuesto por un tubo largo y sonoro de metal que incluye en su extremo superior, a modo de campaña, la cabeza zoomorfa que evoca a un animal feroz.
“Tiene muchas posibilidades”, detalla Cupeiro, profesor en el Conservatorio Superior de A Coruña, y un hombre que ha paseado esta posesión suya por distintos escenarios europeos.
El abanico que se abre para el “karnyx” pasa por compaginarlo con una técnica propia del siglo XVIII que emplea la resonancia interior para que los labios del músico vibren de una forma determinada y para ofrecer así las diversas notas falsas que existen y “hacer que suenen como reales”.
Es una práctica compleja pero que facilita que se pueda tocar el “karnyx” casi como un instrumento normal.
El trompetista Abraham Cupeiro sostiene que esta técnica se mueve a medio camino entre tocar y cantar, y es la que le ha permitido dar más de tres o cuatro notas con un instrumento ancestral “pero muy flexible” con el que está inmerso en distintas propuestas profesionales.
La más inminente es la presentación de un disco grabado con el acordeonista bielorruso Vadzim Yukhnevich, que presentarán el próximo 8 de agosto y que es el resultado de una campaña de micromecenazgo en la web Verkami, que ha permitido también rodar un cortometraje sobre la caza de ballenas que se hacía en Galicia hasta finales de los ochenta.
En esta idea musical y audiovisual, el “karnyx” tendrá un papel protagonista, por la similitud de sus sonidos con el canto de las ballenas jorobadas del sur de Australia.
Abraham Cupeiro define esta iniciativa en común como muy ecléctica, con numerosas composiciones propias y la combinación de instrumentos y estilos musicales que darán pie a una especie de “orquesta andante” y que en breve les llevará de gira por Alemania.


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